Esta nueva regla final provisional elimina un requisito que por años generó interrupciones graves: la obligación de residir fuera de Estados Unidos durante un año completo antes de poder regresar con una visa R-1 tras alcanzar el límite máximo de estadía. Para muchas iglesias, templos, parroquias y congregaciones —especialmente aquellas atendidas por inmigrantes de América Latina y el Caribe— este cambio marca una diferencia profunda y necesaria.